No voy a decir ni qué pensar ni qué decir. No tengo una postura ideológica sobre el aborto. Ni en general ni cuando se trata de un diagnóstico como el síndrome de Down o cualquier otro diagnóstico. Pero si quiero compartir lo que me ha movido algo dentro de mí esta semana, y por que creo que necesitamos más comprensión, información y humanidad.
Esta mañana escuché un audio de una mujer con síndrome Down de 29 años. No voy a mentir: me emocionó profundamente . Imaginé que su vida no habría sido fácil en muchos sentidos: aprender, adaptarse, enfrentarse a prejuicios... seguro ha tenido que trabajar el doble en algunas cosas. Pero la onda qué me dejó fue esta: no sólo lo está haciendo, sino que puede ser un gran ejemplo. Su voz, su historia, me hicieron pensar en todos los niños y niñas Down - o con otras condiciones- para quienes algunas cosas cuestan más pero igual tienen sueños, deseos y proyectos de vida.
No es algo que me llegue de nuevo, durante unos años he tenido una relación cercana a un niño Down muy especial para mí, he podido imaginar a los retos que se enfrentará a lo largo de su vida, a las que se enfrentarán sus padres, hermana, abuelos, primos y amigos. Cada uno vive algo distinto, con sus retos, con sus certezas y con sus miedos. Y eso me lleva a otro punto que ha pesado mucho esta semana ( prepararé otro artículo). He hablado con dos mujeres - una de 31 años y la otra de 41 que han tenido que transitar solas por tres y dos abortos espontáneos, y me duele cuando me cuentan lo que les han dichos algunos profesionales de la salud: frases como: " No es para tanto, es normal tener abortos, sigue intentándolo " como si eso fuera una ruleta o lotería, sin tomarse en serio el dolor, sin validar su experiencia ni su sufrimiento. Me pregunto:¿ no deberían los profesionales medir más sus palabras ? Porque para muchas mujeres transitar un aborto sea como sea, no solo es un asunto médico: es médico, mental, emocional, agotador, da miedo y hay heridas invisibles. No soy médica, no soy ginecóloga, no soy psicóloga pero si humana. Trabajo en el mundo de la reproducción asistida, y lo veo en consulta y me sigue sorprendiendo. Veo mujeres exhaustas, asustadas emocionalmente. Veo decisiones que no son blanco o negro, sino una gama inmensa de grises. Me gustaría que la sociedad y el mundo profesional prestara más atención a todas las voces: a las mujeres que han sufrido pérdidas a las pocas semanas de embarazo, a las personas con diversidad cromosómica, a las familias que deciden quedarse, a quienes decide que no puede seguir.
Es responsabilidad de todos como profesionales y sociedad generar más información, más espacios para hablar sin juzgar, para acompañar sin imponer. Necesitamos más educación para saber en que implica un aborto a una futura mama y a una persona Down. Porque muchas barreras son culturales y no solo médicas.
Aquí unos datos para poner en contexto:
Según datos más recientes en 2024 se registraron 106.172 interrupciones voluntarias de embarazo. De esas, el 94.6% fueron decisión de la mujer, no por riesgo fetal o de salud. En 2023 solo 2688 abortos se realizaron por anomalías fetales graves, y 263 por anomalías incompatibles con la vida. Además, la tasa de abortos en España para mujeres entre 15 y 44 años fue aproximadamente 12.22 por cada 1000 mujeres en 2023.
Momo - Montse
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